
Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir, porque cuando tú vinistes a este mundo llegaste sin ese adhesivo, por lo tanto es costumbre vivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir. Paulo Coelho.
A veces, una simple mirada, una sonrisa, unas palabras, unas risas, un abrazo, nos hacen conmovernos y aflorar sentimientos, que teníamos condenados en el ostracismo de nuestra alma fragmentada por el sinuoso recorrido de las experiencias vitales.
Esa “indispensabilidad de emociones que ha surgido de manera remota, nos muestra que son las personas menos esperadas las más necesarias en nuestras vidas